Viendo esa belleza de cuerpo recto
y patas delgadas y con sus doscientas quince caras
maravilloso era aquel pájaro victorioso
que exhibía con gran honor sus alas
Y tu gran piloto
bien pilotabas
tu ave de metal, bien guapo y hermoso
que con tus acrobacias me intimidabas
en el desfile del mes de marzo
Que surcando los cielos sigues gustando
y aterrizando tocas el suelo suave con las ruedas
y al despegar te alzas el vuelo
como un maravilloso grupo de águilas
Miguel Fernández

